Equipo nº 3. Solange Abreu, Elleen Zambrano,Roger Diaz,Genesis Salazar.UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL“RAFAEL MARÍA BARALT”.PROGRAMA POSTGRADO. MAESTRÍA GERENCIA DE RECURSOS HUMANOS. MATERIA METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION
lunes, 20 de mayo de 2013
Redes sociales como herramientas de productividad.: Las redes sociales...
Es posible crear y organizar las tareas, así como asignarlas a diferentes responsables y cambiarlas de estado a medida que evolucionan, teniendo siempre a la vista el progreso general del proyecto que estamos controlando
Metodología de investigación: Buenas tardes, acá les dejo unvideo muy interesan...
La Metodología de la Investigación se considera y se define como la disciplina que elabora, sistematiza y evalúa el conjunto del aparato técnico procedimental del que dispone la Ciencia, para la búsqueda de datos y la construcción del conocimiento científico. La Metodología consiste entonces en un conjunto más o menos coherente y racional de técnicas y procedimientos cuyo propósito fundamental apunta a implementar procesos de recolección, clasificación y validación de datos y experiencias provenientes de la realidad, y a partir de los cuales pueda construirse el conocimiento científico
jueves, 9 de mayo de 2013
miércoles, 8 de mayo de 2013
René Descartes
Renatus Cartesius
Nación en 1596 en la Haye (Francia) hijo de una
familia noble y murió en Suecia (Estocolmo) a donde había ido a dictarle clases
de matemáticas a la reina Cristina. Los rígidos fríos árticos le causan la
muerte el 11 de febrero de 1650. En París estudió leyes y se hizo abogado en
1619, se enroló como soldado (guerra contra Holanda). Estudió matemáticas,
física, teología, filosofía y literatura entre otras ciencias.
En 1641 publica sus Meditaciones Filosóficas, El
Discurso del Método que lo había publicado en 1637, y en 1701 publica Las
reglas para la dirección de la mente.
DESCARTES COMO PADRE
DE LA FILOSOFÍA MODERNA
“La modernidad no es un estado material de
cosas, sino toda una mentalidad: Es un reposicionamiento del hombre como centro
del mundo” Rubén Jaramillo Vélez. Filósofo U. Libre. Berlín U.N.
Padre de la mentalidad moderna en lo teológico fue
Martín Lutero en 1517, quien afirmó “El hombre es libre en términos de
conciencia”
Esto traducido al rígido lenguaje de la filosofía
racionalista desarrollada por Descartes quién asumiría la forma del:
“Cogito Ergo sum”
Pienso luego soy
hombre,
no es solo por pensar a Dios como mejor quiera (Lutero); sino fundamentalmente
por definirse así mismo
como un
ser racional.
¿En qué
consiste esto?
En las
Meditaciones Metafísicas afirma Descartes lo siguiente:
“De las cosas que pueda ponerse en dudad” “Hace ya mucho
tiempo que me he dado cuenta de que desde mi niñez he admitido como verdades
una porción de opiniones falsas, y que todo lo que después he ido edificando
sobre tan endebles principios no puede ser si no muy dudoso e incierto” Meditación 1º
Se
plantea Descartes los siguientes problemas:
Rta:
Consiste en buscar verdades claras y distintas. Por verdad clara se entiende
aquella que es tan evidente al espíritu o al entendimiento, que no puede
ponerse en duda. Es decir que una verdad se dice clara cuando la mente da fe de
ella como clara. Y una verdad se dice distinta, cuando es diferenciable de
otras verdades, a partir de sus notas características. Y bien si filosofar es
buscar verdades claras y distintas para el entendimiento ¿Con qué medio se
puede acometer dicha tarea? La respuesta es una y contundente:
Con el instrumento de la razón: Que es la capacidad que tiene el hombre de
introducirle normas o reglas tanto a la realidad como así misma.
¿Cuál es
el proceso que debe seguir para llegar a las verdades claras y distintas a
través de la razón?
LA DUDA METÓDICA
En su
pequeño libro de las Meditaciones Metafísicas, intenta Descartes el
siguiente camino seguido por el mismo:
<Meditación
Primera:
“Todo lo que he tenido hasta hoy por más verdadero
y seguro, lo he aprendido de los sentidos; ahora bien: He experimentado varias
veces que los sentidos son engañosos y es prudente no fiarse nunca por completo
de quienes nos han engañado una vez”
le presenta una torre con forma
rectangular y pequeña; mientras que enfrente de ella la misma vista se le
presenta redonda y alta.
¿Acaso no
es esto contradictorio? ¿Cuál es entonces la verdadera torre percibida, la
lejana o la cercana? ¿Cuál podría decirse que es la esencia de la torre?
Ninguna
de las dos porque la segunda percepción invalida la primera, y ambas se
muestran igualmente dudosas y falsas. Es así como queda demostrado que por
medio de los sentidos no se obtienen verdades claras y distintas sino
percepciones vagas, confusas y fragmentarias que nos presentan una supuesta
realidad exterior, que también es dudoso que exista.
Conclusión:
Si hemos
de buscar verdades claras y distintas, no las hallaremos mediante los sentidos.
Debemos entonces cerrar nuestros sentidos al mundo. ¿Si tal hacemos que nos
queda?
Rta: Nos
queda nuestra mente y lo que hay en ella:
LAS
IDEAS: Que son
el producido de la razón. Descartes las clasifica en tres:
<IDEAS
INNATAS: Que son las que nacen con el hombre. Ejemplo: Infinitud,
Dios, etc.
IDEAS
FICTICIAS: Son aquellas que hombre ha inventado. Ejemplo: Sirenas,
grifos, centauros, etc. ¿Por qué son inventadas? Porque la mente ha tomado
ideas de la realidad exterior como por ejemplo: hombre y caballo; las ha
fundido en un solo ser y ha creado una realidad sin correlato en el mundo
exterior: El centauro. Esta idea es ficticia o inventada.
CAPACIDAD
RACIONAL DELHOMBRE el medio por el cual el hombre produce las ideas. El hombre es capaz de
“razonar” ¿Qué es la razón? Es la capacidad que tiene el hombre para dictarse
normas, así mismo y a la realidad. La razón es norma auto impuesta, es
discernir seleccionar y escoger entre las cosas del mundo.
Una vez
el sujeto cognoscente ha cerrado sus ojos al mundo, le quedan en su mente la
capacidad de pensar (razón) y las ideas. ¿Son verdaderas dichas ideas? ¿No
están contaminadas de la falsedad material? La única forma de saberlo es
mirando con la razón de manera clara y distinta a los orígenes de dichas ideas.
Miremos:
<IDEAS
CIENTIFICAS: 2 más 3 igual 5 (aritmética) Existen el sol, la luna, los astros (astronomía),
entre otras. ¿Son verdaderas estas ideas? Si se fundamentan en la percepción
física no lo son. La astronomía tiene percepciones físicas luego es falsa. Los
números si bien son ideas hora en su origen estuvieron relacionados a cosas;
una mesa, silla, etc. Luego entonces son también falsos.
Las ideas
de cosas materiales percibidas. Ejemplo: mesa, silla, casa, etc. Son
percepciones luego son falsas.
Nota: Dudo de las ideas adventicias y
de las ficticias, porque vienen de afuera. De la única idea que no pueda dudar
porque viene dentro de mí es la de Dios ¿Por qué? Porque Dios se me impone, con
la fuerza de la verdad metafísica revelada (Más adelante se demostrará el
raciocinio sobre Dios). Aparte de Dios es posible dudar de todo lo que existe
en mi mente? SI porque invariablemente todas esas ideas tienen su origen
en el exterior; y del exterior no puedo decir si es verdadero o falso porque no
sé si existe realmente o no. Según esto ¿Qué es entonces el hombre? Rta: Es una
cosa que piensa “Res Cogitans”.
¿Y qué es
el mundo de la realidad? Rta: Respondiendo de manera clara y distinta solo
puedo decir que es “Res Extensa” Cosa que tiene extensión. Volviendo a
lo anterior: Si el hombre duda de todas las ideas que hay en su mente ¿Puede
dudar del hecho mismo de que está dudando? NO: El hombre puede dudar de
las cosas materiales, del mismo como cuerpo, del cielo, de la tierra, de las
ideas de origen material, etc. Pero no puede dudar del hecho mismo de que duda
porque esto sería contradictorio. Si el nombre lo destruye todo con el martillo
de la duda radical ¿Podría dudar de ese martillo? Claro que no, porque dudar de
que se duda es tanto como afirmar. El que duda que duda de P en
realidad afirma. Conclusión: El hombre puede dudar de todo
menos de que duda.
RESULTADO:
Es decir, que en medio de la duda radical que se le aplica a todo, surge una
gran certeza racional: El hombre piensa. Organizando el raciocinio quedaría
así:
<¿Quién
duda o quién piensa? “YO” EGO
<¿Existe el
YO? Claro que si por dudar piensa y por pensar existe.
CONCLUSIÓN:
Cogito Ergo Sum “Pienso luego soy”
¿Cómo se
puede demostrar con la razón que existe Dios?
Rta: En
el hombre existen ideas innatas de atributos que el mismo no posee. Ejemplo:
Infinitud, ilimitación, bondad suprema, perfección, sabiduría suprema, etc.
¿Cómo es que el hombre puede pensar atributos que el mismo hombre no posee?
Rta: El
hombre como se sabe es un ser imperfecto, limitado, mortal, corpóreo,
conocimiento parcial del mundo, parcialmente malo o bueno, etc.
¿Cómo es
que un ser así puede pensar lo contrario a lo que su naturaleza es? Rta; Si el hombre
es capaz de pensar atributos absolutos que él no posee es porque existe un ser
supremo, con mucho superior al hombre, tan poderoso como para colocar en su
mente dichos atributos; ser supremo este que si los posee “Este ser es Dios”
De Dios que existe”
“Y toda la fuerza del argumento que he empleado
aquí para probar la existencia de Dios consiste en que reconozco que no podría
ser mi naturaleza lo que es, es decir, que no podría tener yo en mí mismo la
idea de Dios, si Dios no existiese verdaderamente; ese mismo Dios, digo, cuya
idea está en mí es decir, que posee todas esas elevadas perfecciones de las
cuales puede nuestro espíritu tener una ligera idea, sin poder, sin embargo
comprenderlas, y que no tienen ningún defecto ni ninguna de las cosas que
denotan imperfección, por donde resulte evidente que no puede ser engañador,
puesto que la luz natural nos enseña que el engaño depende necesariamente de
algún defecto”
Pues bien
si Dios es suma verdad y perfección y si el hombre es criatura ¿Cómo es que el
hombre se engaña? ¿Cómo es que la bondad de Dios lo permite? El hombre se engaña
pero no es por culpa de Dios, porque la esencia bondadosa de este no se lo
permite, quien induce al hombre a engaño es un geniecillo maligno, tan poderoso
y astuto, que siempre tendremos que cuidarnos de él.
“Pero habiendo conocido que hay un Dios y que todas
las cosas dependen de él, y que no me engaña; y habiendo luego juzgado, que
todo lo que concibo clara y distintamente no puede dejar de ser verdad, no es
necesario que piense en las razones por las cuales juzgué que ello era
verdadero, con tal de que recuerde haberlo comprendido clara y distintamente y
no puede nadie presentar una razón contraria que me haga ponerlo en duda y así
tengo una ciencia verdadera y cierta”.
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miércoles, 1 de mayo de 2013
Isaac Newton
Isaac Newton nació en las primeras horas del 25 de diciembre de
1642 (4 de enero de 1643, según el calendario gregoriano), en la pequeña aldea
de Woolsthorpe, en el Lincolnshire. Su padre, un pequeño terrateniente, acababa
de fallecer a comienzos de octubre, tras haber contraído matrimonio en abril del
mismo año con Hannah Ayscough, procedente de una familia en otro tiempo
acomodada. Cuando el pequeño Isaac acababa de cumplir tres años, su madre
contrajo de nuevo matrimonio con el reverendo Barnabas Smith, rector de North
Witham, lo que tuvo como consecuencia un hecho que influiría decisivamente en el
desarrollo del carácter de Newton: Hannah se trasladó a la casa de su nuevo
marido y su hijo quedó en Woolsthorpe al cuidado de su abuela materna.
Isaac Newton
Del odio que ello le hizo concebir a Newton contra su madre y el
reverendo Smith da buena cuenta el que en una lista de «pecados» de los que se
autoinculpó a los diecinueve años, el número trece fuera el haber deseado
incendiarles su casa con ellos dentro. Cuando Newton contaba doce años, su
madre, otra vez viuda, regresó a Woolsthorpe, trayendo consigo una sustanciosa
herencia que le había legado su segundo marido (y de la que Newton se
beneficiaría a la muerte de ella en 1679), además de tres hermanastros para
Isaac, dos niñas y un niño.
La manzana de Newton
Un año más tarde Newton fue inscrito en la King's School de la
cercana población de Grantham. Hay testimonios de que en los años que allí pasó
alojado en la casa del farmacéutico, se desarrolló su poco usual habilidad
mecánica, que ejercitó en la construcción de diversos mecanismos (el más citado
es un reloj de agua) y juguetes (las famosas cometas, a cuya cola ataba
linternas que por las noches asustaban a sus convecinos). También se produjo un
importante cambio en su carácter: su inicial indiferencia por los estudios,
surgida probablemente de la timidez y el retraimiento, se cambió en feroz
espíritu competitivo que le llevó a ser el primero de la clase, a raíz de una
pelea con un compañero de la que salió vencedor.
Fue un muchacho «sobrio, silencioso, meditativo», que prefirió
construir utensilios, para que las niñas jugaran con sus muñecas, a compartir
las diversiones de los demás muchachos, según el testimonio de una de sus
compañeras femeninas infantiles, quien, cuando ya era una anciana, se atribuyó
una relación sentimental adolescente con Newton, la única que se le conoce con
una mujer.
Cumplidos los dieciséis años, su madre lo hizo regresar a casa
para que empezara a ocuparse de los asuntos de la heredad. Sin embargo, el joven
Isaac no se mostró en absoluto interesado por asumir sus responsabilidades como
terrateniente; su madre, aconsejada por el maestro de Newton y por su propio
hermano, accedió a que regresara a la escuela para preparar su ingreso en la
universidad.
Éste se produjo en junio de 1661, cuando Newton fue admitido en el
Trinity College de Cambridge, y se matriculó como fámulo, ganando su manutención
a cambio de servicios domésticos, pese a que su situación económica no parece
que lo exigiera así. Allí empezó a recibir una educación convencional en los
principios de la filosofía aristotélica (por aquel entonces, los centros que
destacaban en materia de estudios científicos se hallaban en Oxford y Londres),
pero en 1663 se despertó su interés por las cuestiones relativas a la
investigación experimental de la naturaleza, que estudió por su cuenta.
Manuscrito de Newton
Fruto de esos esfuerzos independientes fueron sus primeras notas
acerca de lo que luego sería su cálculo de fluxiones, estimuladas quizá por
algunas de las clases del matemático y teólogo Isaac Barrow; sin embargo, Newton
hubo de ser examinado por Barrow en 1664 al aspirar a una beca y no consiguió
entonces inspirarle ninguna opinión especialmente favorable.
Al declararse en Londres la gran epidemia de peste de 1665,
Cambridge cerró sus puertas y Newton regresó a Woolsthorpe. En marzo de 1666 se
reincorporó al Trinity, que de nuevo interrumpió sus actividades en junio al
reaparecer la peste, y no reemprendió definitivamente sus estudios hasta abril
de 1667. En una carta póstuma, el propio Newton describió los años de 1665 y
1666 como su «época más fecunda de invención», durante la cual «pensaba en las
matemáticas y en la filosofía mucho más que en ningún otro tiempo desde
entonces».
El método de fluxiones, la teoría de los colores y las primeras
ideas sobre la atracción gravitatoria, relacionadas con la permanencia de la
Luna en su órbita en torno a la Tierra, fueron los logros que Newton mencionó
como fechados en esos años, y él mismo se encargó de propagar, también hacia el
final de su vida, la anécdota que relaciona sus primeros pensamientos sobre la
ley de la gravedad con la observación casual de una manzana cayendo de alguno de
los frutales de su jardín (Voltaire fue el encargado de propagar en letra
impresa la historia, que conocía por la sobrina de Newton).
La óptica
A su regreso definitivo a Cambridge, Newton fue elegido miembro
becario del Trinity College en octubre de 1667, y dos años más tarde sucedió a
Barrow en su cátedra. Durante sus primeros años de docencia no parece que las
actividades lectivas supusieran ninguna carga para él, ya que tanto la
complejidad del tema como el sistema docente tutorial favorecían el absentismo a
las clases. Por esa época, Newton redactó sus primeras exposiciones sistemáticas
del cálculo infinitesimal que no se publicaron hasta más tarde. En 1664 o 1665
había hallado la famosa fórmula para el desarrollo de la potencia de un binomio
con un exponente cualquiera, entero o fraccionario, aunque no dio noticia
escrita del descubrimiento hasta 1676, en dos cartas dirigidas a Henry
Oldenburg, secretario de la Royal Society; el teorema lo publicó por vez primera
en 1685 John Wallis, el más importante de los matemáticos ingleses
inmediatamente anteriores a Newton, reconociendo debidamente la prioridad de
este último en el hallazgo.
El procedimiento seguido por Newton para establecer la fórmula
binomial tuvo la virtud de hacerle ver el interés de las series infinitas para
el cálculo infinitesimal, legitimando así la intervención de los procesos
infinitos en los razonamientos matemáticos y poniendo fin al rechazo tradicional
de los mismos impuesto por la matemática griega. La primera exposición
sustancial de su método de análisis matemático por medio de series infinitas la
escribió Newton en 1669; Barrow conoció e hizo conocer el texto, y Newton
recibió presiones encaminadas a que permitiera su publicación, pese a lo cual (o
quizá precisamente por ello) el escrito no llegó a imprimirse hasta 1711.
Tampoco en las aulas divulgó Newton sus resultados matemáticos,
que parece haber considerado más como una herramienta para el estudio de la
naturaleza que como un tema merecedor de atención en sí; el capítulo de la
ciencia que eligió tratar en sus clases fue la óptica, a la que venía dedicando
su atención desde que en 1666 tuviera la idea que hubo de llevarle a su
descubrimiento de la naturaleza compuesta de la luz. En febrero de 1672 presentó
a la Royal Society su primera comunicación sobre el tema, pocos días después de
que dicha sociedad lo hubiera elegido como uno de sus miembros en reconocimiento
de su construcción de un telescopio reflector. La comunicación de Newton
aportaba la indiscutible evidencia experimental de que la luz blanca era una
mezcla de rayos de diferentes colores, caracterizado cada uno por su distinta
refrangibilidad al atravesar un prisma óptico.
Réplica del telescopio de Newton
Newton consideró, con justicia, que su descubrimiento era «el más
singular, cuando no el más importante, de los que se han hecho hasta ahora
relativos al funcionamiento de la naturaleza». Pero sus consecuencias inmediatas
fueron las de marcar el inicio de cuatro años durante los que, como él mismo le
escribió a Leibniz en diciembre de 1675, «me vi tan acosado por las discusiones
suscitadas a raíz de la publicación de mi teoría sobre la luz, que maldije mi
imprudencia por apartarme de las considerables ventajas de mi silencio para
correr tras una sombra».
El contraste entre la obstinación con que Newton defendió su
primacía intelectual allí donde correspondía que le fuese reconocida (admitiendo
sólo a regañadientes que otros pudieran habérsele anticipado) y su retraimiento
innato que siempre le hizo ver con desconfianza la posibilidad de haberse de
mezclar con el común de los mortales, es uno de los rasgos de su biografía que
mejor parecen justificar la caracterización de su temperamento como neurótico;
un diagnóstico que la existencia de sus traumas infantiles no ha hecho más que
abonar, y que ha encontrado su confirmación en otras componentes de su
personalidad como la hipocondría o la misoginia.
Los Principia
El primero en oponerse a las ideas de Newton en materia de óptica
fue Robert Hooke, a quien la Royal Society encargó que informara acerca de la
teoría presentada por aquél. Hooke defendía una concepción ondulatoria de la
luz, frente a las ideas de Newton, precisadas en una nueva comunicación de 1675
que hacían de la luz un fenómeno resultante de la emisión de corpúsculos
luminosos por parte de determinados cuerpos. La acritud de la polémica determinó
que Newton renunciara a publicar un tratado que contuviera los resultados de sus
investigaciones hasta después de la muerte de Hooke y, en efecto, su
Opticks no se publicó hasta 1704. Por entonces, la obra máxima de Newton
había ya visto la luz.
En 1676 Newton renunció a proseguir la polémica acerca de su
teoría de los colores y por unos años, se refugió de nuevo en la intimidad de
sus trabajos sobre el cálculo diferencial y en su interés (no por privado, menos
intenso) por dos temas aparentemente alejados del mundo sobrio de sus
investigaciones sobre la naturaleza: la alquimia y los estudios bíblicos. La
afición de Newton por la alquimia (John Maynard Keynes lo llamó «el último de
los magos») estaba en sintonía con su empeño por trascender el mecanicismo de
observancia estrictamente cartesiana que todo lo reducía a materia y movimiento
y llegar a establecer la presencia efectiva de lo espiritual en las operaciones
de la naturaleza.
Newton no concebía el cosmos como la creación de un Dios que se
había limitado a legislarlo para luego ausentarse de él, sino como el ámbito
donde la voluntad divina habitaba y se hacía presente, imbuyendo en los átomos
que integraban el mundo un espíritu que era el mismo para todas las cosas y que
hacía posible pensar en la existencia de un único principio general de orden
cósmico. Y esa búsqueda de la unidad en la naturaleza por parte de Newton fue
paralela a su persecución de la verdad originaria a través de las Sagradas
Escrituras, persecución que hizo de él un convencido antitrinitario y que
seguramente influyó en sus esfuerzos hasta conseguir la dispensa real de la
obligación de recibir las órdenes sagradas para mantener su posición en el
Trinity College.
Traducción italiana de los Principia
En 1679 Newton se ausentó de Cambridge durante varios meses con
motivo de la muerte de su madre, y a su regreso en el mes de noviembre, recibió
una carta de Hooke, por entonces secretario de la Royal Society, en la que éste
trataba de que Newton restableciera su contacto con la institución y le sugería
la posibilidad de hacerlo comentando las teorías del propio Hooke acerca del
movimiento de los planetas. Como resultado, Newton reemprendió una
correspondencia sobre el tema que, con el tiempo, habría de desembocar en
reclamaciones de prioridad para Hooke en la formulación de la ley de la
atracción gravitatoria; por el momento, su efecto fue el de devolverle a Newton
su interés por la dinámica y hacerle ver que la trayectoria seguida por un
cuerpo que se moviera bajo el efecto de una fuerza inversamente proporcional al
cuadrado de las distancias, tendría forma elíptica (y no sería una espiral, como
él creyó en principio, dando pie a ser corregido por Hooke).
Cuando cinco años más tarde Edmond Halley, quien por entonces
había ya observado el cometa que luego llevó su nombre, visitó a Newton en
Cambridge y le preguntó cuál sería la órbita de un planeta si la gravedad
disminuyese con el cuadrado de la distancia, su respuesta fue inmediata: una
elipse. Maravillado por la rapidez con que Newton consideraba resuelto un asunto
en cuyo esclarecimiento andaban compitiendo desde hacía varios meses Hooke y el
propio Halley, éste inquirió cómo podía conocer Newton la forma de la curva y
obtuvo una contestación tajante: «La he calculado». La distancia que iba entre
el atisbo de una verdad y su demostración por el cálculo marcaba la diferencia
fundamental entre Hooke y Newton, a la par que iluminaba sobre el sentido que
este último daría a su insistente afirmación de «no fingir hipótesis».
Newton según el visionario pintor William Blake
Sin embargo, en aquel día del verano de 1684 Newton no pudo
encontrar sus cálculos para mostrárselos a Halley, y éste tuvo que conformarse
con la promesa de que le serían enviados una vez rehechos. La reconstrucción,
empero, chocó con un obstáculo: demostrar que la fuerza de atracción entre dos
esferas es igual a la que existiría si las masas de cada una de ellas estuviesen
concentradas en los centros respectivos. Newton resolvió ese problema en febrero
de 1685, tras comprobar la validez de su ley de la atracción gravitatoria
mediante su aplicación al caso de la Luna; la idea, nacida veinte años antes,
quedó confirmada entonces merced a la medición precisa del radio de la Tierra
realizada por el astrónomo francés Jean Picard.
El camino quedaba abierto para reunir todos los resultados en un
tratado sobre la ciencia del movimiento: los Philosophiae naturalis principia
mathematica (Los principios matemáticos de la filosofía natural). La
intervención de Halley en la publicación de la obra no se limitó a la de haber
sabido convencer a su autor de consentir en ella, algo ya muy meritorio
tratándose de Newton; Halley supo capear el temporal de la polémica con Hooke,
se encargó de que el manuscrito fuese presentado en abril de 1686 ante la Royal
Society y de que ésta asumiera su edición, para acabar corriendo personalmente
con los gastos de la impresión, terminada en julio de 1687.
De Cambridge a Londres
Los Principia contenían la primera exposición impresa del
cálculo infinitesimal creado por Newton, aunque éste prefirió que, en general,
la obra presentara los fundamentos de la física y la astronomía formulados en el
lenguaje sintético de la geometría. Newton no fue el primero en servirse de
aquel tipo de cálculo; de hecho, la primera edición de su obra contenía el
reconocimiento de que Leibniz estaba en posesión de un método análogo. Sin
embargo, la disputa de prioridades en que se enzarzaron los partidarios de uno y
otro determinó que Newton suprimiera la referencia a Leibniz en la tercera
edición de 1726. El detonante de la polémica (orquestada por el propio Newton
entre bastidores) lo constituyó la insinuación de que Leibniz podía haber
cometido plagio, expresada en 1699 por Nicolas Fatio de Duillier, un matemático
suizo admirador de Newton, con el que mantuvo una íntima amistad de 1689 a 1693.
Ese año Newton atravesó por una crisis paranoica de la que se ha
tratado de dar diversas explicaciones, entre las que no ha faltado, desde luego,
la consistente en atribuirla a la ruptura de su relación con el joven Fatio,
relación que, por otra parte, no parece que llevara a Newton a traspasar las
férreas barreras de su código moral puritano. Los contemporáneos de Newton
popularizaron la improbable explicación de su trastorno como consecuencia de que
algunos de sus manuscritos resultaran destruidos en un incendio; más
recientemente se ha hablado de una lenta y progresiva intoxicación derivada de
sus experimentos alquímicos con mercurio y plomo. Por fin, no pueden olvidarse
como causa plausible de la depresión las dificultades que Newton encontró para
conseguir un reconocimiento público más allá del estricto ámbito de la ciencia,
reconocimiento que su soberbia exigía y cuya ausencia no podía interpretar sino
como resultado de una conspiración de la historia.
Pese a la dificultad de su lectura, los Principia le habían
hecho famoso en la comunidad científica y Newton había formado parte en 1687 de
la comisión que la Universidad de Cambridge envió a Londres para oponerse a las
medidas de catolización del rey Jacobo II. Aunque quizá su intervención se debió
más a su condición de laico que a su fama, ello le valió ser elegido por la
universidad como representante suyo en el parlamento formado como consecuencia
del desembarco de Guillermo de Orange y el exilio de Jacobo II a finales de
1688.
Su actividad parlamentaria, que duró hasta febrero de 1690, se
desarrolló en estrecha colaboración con Charles Montagu, más tarde lord Halifax,
a quien había conocido pocos años antes como alumno en Cambridge y que fue el
encargado de dar cumplimiento a los deseos de Newton de cambiar su retiro
académico en Cambridge por la vida pública en Londres. Montagu fue nombrado
canciller de la hacienda real en abril de 1694; cuando su ley de reacuñación fue
aprobada en 1695, le otorgó a Newton el cargo de inspector de la Casa de la
Moneda, siendo ascendido al de director en 1699. Lord Halifax acabó por
convertirse en el amante de la sobrina de Newton, aunque los cargos obtenidos
por éste, pese a las acusaciones lanzadas por Voltaire, no tuvieron que ver con
el asunto.
Busto de Newton
A fines de 1701 Newton fue elegido de nuevo miembro del parlamento
como representante de su universidad, pero poco después renunció definitivamente
a su cátedra y a su condición de fellow del Trinity College, confirmando
así un alejamiento de la actividad científica que se remontaba, de hecho, a su
llegada a Londres. En 1703, tras la muerte de Hooke y una vez que el final de la
reacuñación había devuelto la tranquilidad de una sinecura a la dirección de la
Casa de la Moneda, Newton fue elegido presidente de la Royal Society, cargo que
conservó hasta su muerte. En 1705 se le otorgó el título de sir. Pese a su
hipocondría, alimentada desde la infancia por su condición de niño prematuro,
Newton gozó de buena salud hasta los últimos años de su vida; a principios de
1722 una afección renal lo tuvo seriamente enfermo durante varios meses y en
1724 se produjo un nuevo cólico nefrítico. En los primeros días de marzo de 1727
el alojamiento de otro cálculo en la vejiga marcó el comienzo de su agonía:
Newton murió en la madrugada del 20 de marzo, tras haberse negado a recibir los
auxilios finales de la Iglesia, consecuente con su aborrecimiento del dogma de
la Trinidad.
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martes, 30 de abril de 2013
Introducción
Introducción.
“La ciencia no es únicamente un conocimiento teórico de las causas, se presenta como una oportunidad de crecimiento humano. Este conocimiento útil se erige con la certeza racional y evidente que le da solidez a sus propios planteamientos. Es el siglo de la física, las matemáticas, la geometría y las ciencias que no dependen de lo subjetivo.”
El desarrollo de la Filosofía y de la Ciencia moderna se debe a grandes pensadores que, desde el siglo XVI, notaron grandes problemas en los modelos de pensamiento de los contextos sociales a los cuales pertenecían. Es objeto de este texto, mostrar cómo la filosofía de Rene Descartes logra un nivel de importancia muy alto; ya que rescatar la razón como única directriz para conseguir el conocimiento es algo que hasta su época no se había realizado; es un hecho importante también, la matematización de la naturaleza por parte de la mayoría de los filósofos de la época; hecho en el cual Descartes tiene un éxito relativamente grande con la aplicación del plano cartesiano que continua teniendo vigencia en la ciencia. La duda metódica y el cógito cartesiano . Estos postulados que son los más famosos de Descartes se convierten en el objeto de la crítica de la mayoría de los Filósofos y científicos de la época, entre ellos, uno de los más destacados críticos es Sr. Isaac Newton.
Newton como científico y filósofo critica las teorías de Descartes, en cuanto la forma de adquirir el conocimiento: para Newton el conocimiento se nos da en cuando observamos el mundo, no conocemos cerrando los ojos y meditando solos con nuestra mente, ;para Newton la experimentación es la base del conocimiento científico y filosófico; y en este aspecto criticará a Descartes. En un plano metafísico está el problema de la existencia del ser: para Descartes existimos en cuanto pensamos, diferencia que veremos con Newton, para quien la existencia está limitada al espacio; es decir, para Newton algo existe en cuanto ocupa un lugar y tiene extensión .
Tengo que decir en este punto de la introducción, que si miramos a través de la historia, es obvia la respuesta a la pregunta por quién influyo más en las teorías científicas desarrolladas, pues el modelo Newtoniano del mundo aún se aplica. Pero no se puede negar que los planteamientos cartesianos en cuando a la dirección de la mente para el buen pensar, es decir el método cartesiano, continúan teniendo vigencia, y podemos decir que el éxito de Descartes consiste en haber rescatado el valor de la razón humana, algo sin precedentes en la historia de la filosofía. Y es por eso, que es objeto de este texto, destacar lo que ha quedado a través de la historia de Newton y Descartes, y cómo las teorías de estos dos filósofos modernos conservan validez para tratar problemas filosóficos actuales.
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